viernes 20 de noviembre de 2009

Allá

Si acaso al otro lado de la vida
otra vez, por azar, nos encontramos,
¿se reconocerán nuestras miradas
o seremos tan sólo un par de extraños?

De todos modos te amaré lo mismo.
Juntos. O separados.

Meira Delmar


La pintura es de Edvard Munch ("Los solitarios").

miércoles 18 de noviembre de 2009

Apuntes de Mar del Plata 2009 (Parte 1)

No voy a hacer un balance del festival ya que apenas vi una pequeña porción de películas. Lo que me importa es enunciar un deseo: que el festival siga. Sin estrellas ni pompas, este festival austerito me cae muy bien así como está. El cambio de fecha a noviembre parece confirmar otra vez que en esta época el público no va a perder el tiempo (en esta edición noté que muy pocas personas abandonaban las salas, aun en las películas más arduas). El actual es un espectador maduro, que disfruta del cine en el cine porque, claro, las entradas son accesibles. Este público selectivo es numeroso y entonces -¡oh!- en las funciones centrales las salas desbordan (¿cuándo les caerá la ficha a los exhibidores de Buenos Aires?).

En fin… mejor vayamos a las películas.

Formas de la evocación

Irène (Francia, 2009). Dirección: Alain Cavalier. Sección: Panorama
A room and a half (Rusia, 2009). Dirección: Andrey Khrzhanovsky. Sección: Competencia internacional.

Pasaron más de treinta años desde que Irène falleció. Quien fuera su marido, Alain Cavalier, rueda una película sobre ella. El director toma su cámara digital y emparcha con imágenes los volátiles recuerdos, en un film que propone un ritual demasiado subjetivo, táctil, casi promiscuo. Como leer un diario íntimo que quedó olvidado en un cajón, ese diario que escribimos cuando queríamos ser felices, sin saber que ya lo éramos, o al menos no teníamos tantas apatías. Leerse a uno mismo sin comprender la propia letra. Cavalier filma una y otra vez las páginas de viejos cuadernos, las palabras tachadas, esas que esconden lo fallido. Por eso no puedo hablar más que desde mí, aquí y ahora, con este monólogo desordenado, porque la película me envolvió y sigo hasta este instante pensando en Irène, arrobada por su enigma, hermoso rompecabezas al que le faltan ciertas piezas. Piezas que nadie tiene, quizás ni siquiera ella. Pero la cámara las busca con obstinación, con dulce violencia, acercándose a los objetos como si quisiera triturarlos hasta volverlos ceniza. Un edredón, una lámpara, una ventana, un rayo de luz, algún animal. En ellos se apoya la cámara, persistiendo en vano. Porque un fantasma no tiene contornos. No se podrá encuadrar jamás. No hay testimonios de otros, sólo la susurrante letanía del director, una voz que tanto puede alcanzar honduras metafísicas como deslizarse hacia el caos confesional propio de una borrachera melancólica. Y las fotografías -documentos que podrían darle cuerpo a la mujer- se hacen esperar. Cuando finalmente vemos una foto de su rostro, Irène es tan perfecta que resulta irreal. Ella partió una tarde en su auto y nunca volvió. Dicen que fue un accidente. Dicen que un homenaje no debería avanzar sobre la oscuridad del personaje retratado. El director no hace caso y hacia el final recuerda que su esposa era una persona triste, depresiva, lejana, recubriendo todo el film con una perturbadora ambigüedad. Si Irène ya era inaprensible en vida, ¿cómo pretender comprenderla en la muerte? ¿Por qué volverla cine? Cavalier sigue el consejo de Bresson: “Escarba en el mismo lugar. No te escurras fuera. Doble, triple fondo de las cosas…”. Irène es una pequeña gema para entregarse al extrañamiento.


Pasemos a las memorias del poeta Joseph Brodsky, protagonista de A room and a half. El film abre con una habitación descascarada que parece calcada de El espejo, como si el realizador Andrey Khrzhanovsky quisiera blanquear desde el inicio que su necesidad es idéntica a la de Tarkovski: apresar esa nube llamada Rusia, la cuna adorada a la que no se puede volver. Brodsky nació en San Petersburgo en 1940, como intelectual se opuso al estalinismo y se exilió en Estados Unidos desde 1972 (donde murió, en 1996). Entre la nostalgia y la ironía, el relato reconstruye su vida haciendo foco en sus padres, la infancia y las primeras rebeldías, con la curiosa intervención de fragmentos animados que colorean los recuerdos con un perfume infantil (Khrzhanovsky es un nombre importante dentro del cine de animación).

El crítico Horacio Bernades en Página/12 describió con ingenio a esta película como una “Amélie rusa”, dado que los moños surrealistas y otras licencias parecerían torcer aleatoriamente el eje dramático del film. En efecto, no se trata de una obra redonda y su ambición termina por dispersar el relato en varios momentos, pero creo que la clave reside en el retrato político del personaje. “Nuestra generación es la última que se interesó en los valores culturales”, dice el poeta cuando rememora la bohemia de los ’60, década en la que fue acusado de “parasitismo social” y obligado a cumplir trabajos forzosos. Lejos de todo egoísmo, Brodsky abogó por el individualismo como único camino para recuperar la subjetividad, para que el hombre eligiera su estilo de vida sin pensar como burócrata. Lástima: no es el artista quien cambia la Historia, sino la economía. Cuando el Brodsky imaginado por el film recorre la Rusia actual y "democrática", se siente contrariado al observar compatriotas que sólo se dedican a consumir y hablar por celular. Y lo miran raro. Cayó el Muro, es cierto. Muchos festejan que ya no haya más fronteras, opresión y otros etcéteras. Pero queda claro que la supuesta “libertad” del capitalismo desatado no es precisamente la que Brodsky había soñado. Como decía Marx, aún estamos en la prehistoria de la humanidad. No sé qué sería de nosotros si no tuviéramos la voz de los poetas.


Y no importa que un vacío empiece a abrirse
de entre tus sentires, que tras la gris tristeza
crepite el miedo y, digamos, un foso de furor.
Porque en la era atómica, cuando tiembla hasta la roca,
podremos sólo salvar los muros del hogar,
los corazones, fundiéndolos con fuerza igual
y nexo semejante a la muerte que los viene a acechar.
Y temblarás al escuchar decir: «Querido».

Joseph Brodsky (1964)


Hay más películas para comentar. Los espero.

domingo 15 de noviembre de 2009

El solicitante descolocado

Desempleado
buscando ese mango

hasta más no poder
me faltó la energía la pata ancha
aburrido hace meses, la miseria
busco ahora trabajo

en la era atómica
dentro o fuera del ramo
si es posible.

Todos los días abro el mundo
un jardín de esperanzas
en la sección empleados
voy clasificándome
atento
este aviso me pide.

Entonces
a escribir con pasión y buena letra
adherido con lealtad
—ser claro—
escucho el ruego del ruiseñor
uniendo lo primitivo a lo culto

la inspiración a la escuela
trato de seducir
con mis antecedentes.
Solicitud detállame
el que suscribe
práctico en desorganizar
está deseando
ganarse un pan en tu establecimiento
hombre de empresa
casilla de correos.

Leónidas Lamborghini

(1927-2009)

lunes 9 de noviembre de 2009

Triple recomendación en cartelera

En unas horas estaré en Mar del Plata para cubrir el Festival de Cine. Espero poder compartir con ustedes algunas impresiones sobre las películas que planeo ver. También espero, al regresar, retomar la escritura de críticas, un ejercicio que extraño y que muchas veces no puedo concretar por falta de tiempo (tiempo psicológico, digamos, el más preciado de todos). Para los amigos que suelen preguntarme qué hay de bueno en las salas, recomiendo tres títulos (apuren, porque no van a durar mucho en cartel).

El solista (The soloist, Estados Unidos, 2009), de Joe Wright. Un periodista conoce a un lumpen que resulta ser un eximio chelista. ¿Quién es ese genio que no puede vivir más que en la calle? El vínculo entre ellos crece mientras uno empieza a reconstruir el pasado del músico, aunque hay nudos oscuros que nunca se desatan. ¿Cómo pretender llegar al otro por completo cuando apenas nos conocemos a nosotros mismos? Acercarse: eso es lo que vale.

Entre nosotros (Alle anderen, Alemania, 2009), de Maren Ade. ¿Quiénes son esos jóvenes? ¿Hippies? ¿Amantes en un año sabático? ¿Dónde están? La pareja parece muy feliz, pero eso es solo en los primeros minutos, hasta que irrumpen los fantasmas: reproches, celos, montañas de inseguridad. Un escenario precioso cultiva una relación incendiaria. Tener la certeza de que el otro nos ama: un imposible. Pero de eso se trata.

Lejano (Uzak, Turquía, 2002), de Nuri Bilge Ceylan. Ratón de campo y ratón de ciudad, esta vez en Estambul. Un hombre se queda sin trabajo en su pueblo natal y decide instalarse en la casa de su primo, un fotógrafo amargado que aún mastica el duelo de su separación. Están solísimos pero no pueden comunicarse. Muros invisibles en un mismo hogar. Imágenes poderosas, tiempos como yunques, distancias inexplicables. Hay que salir del agujero interior.

sábado 7 de noviembre de 2009

Mass media

De los medios
de comunicación
en este mundo

tan codificado
con internet y otras navegaciones
yo sigo prefiriendo
el viejo beso artesanal
que desde siempre comunica tanto

Mario Benedetti

viernes 6 de noviembre de 2009

El eterno ring

“No existe otra cosa que la lucha. La lucha por seguir viviendo, incluso por querer seguir viviendo. El cuerpo en el que estamos prisioneros, la limitación que eso implica y la forma en que tu espíritu trata de ‘zafar’ de él, salir volando. Una cosa imposible. Podés intentarlo. Dicen que es posible a través de la poesía, a través del trabajo de cada uno. A través del pensamiento. Pero igual vas a seguir prisionero.”

Martin Scorsese

martes 3 de noviembre de 2009

Vértigo

"El peso, el olor, el tono de una risa o de una súplica, los tiempos y las precipitaciones, nada coincide siendo igual, todo nace de nuevo siendo inmortal, el amor juega a inventarse, huye de sí mismo para volver en su espiral sobrecogedora, los senos cantan de otro modo, la boca besa más profundamente o como de lejos, y en un momento donde antes había como cólera y angustia es ahora el juego puro, el retozo increíble o al revés, a la hora en que antes se caía en el sueño, el balbuceo de dulces cosas tontas, ahora hay una tensión, algo incomunicado pero presente que exige incorporarse, algo como una rabia insaciable. Sólo el placer en su aletazo último es el mismo; antes y después el mundo se ha hecho pedazos y hay que nombrarlo de nuevo, dedo por dedo, labio por labio, sombra por sombra."

Julio Cortázar


Rayuela (Capítulo 92 – Fragmento)

viernes 30 de octubre de 2009

De cero

“Utilizar un seudónimo significa empezar de nuevo y eso es lo que añoro y he querido buscar: empezar de nuevo y hacer una primera película, con toda la libertad que eso significa. No quiere decir que no haga películas con libertad, únicamente que es una libertad a base de quitarme presiones de encima. En el caso de hacer una primera película, esas presiones no existen: no tienes una línea, un estilo, empiezas. Incluso llegué a pensar en el seudónimo Harry Cane. Porque si lo pronuncias rápido, se oye Hurricane, ¡huracán! Pero mi hermano me lo prohibió, teníamos ya nuestra marca de fábrica, lo que nos costó bastante tiempo, entonces ¡no íbamos a empezar de cero!”.

Pedro Almodóvar *


Esto lo dijo el director español en 1995, comentando su película La flor de mi secreto, en donde el personaje central (Marisa Paredes) es una escritora de novelas rosas que firma con seudónimo. Catorce años después, en Los abrazos rotos, Almodóvar utiliza el nombre de Harry Cane para bautizar una de las dos caras de su protagonista (Lluís Homar).

* El texto citado es un fragmento del libro Pedro Almodóvar. Un cine visceral. Conversaciones con Frédéric Strauss (editado por El País/Aguilar, Madrid, 1995).

jueves 29 de octubre de 2009

Desayuno

Echó café
en la taza.
Echó leche
en la taza de café.
Echó azúcar
en el café con leche.
Con la cucharilla
lo revolvió.
Bebió el café con leche.
Dejó la taza
sin hablarme.
Encendió un cigarrillo.
Hizo anillos
de humo.
Volcó la ceniza
en el cenicero
sin hablarme.
Sin mirarme
se puso de pie.
Se puso
el sombrero.
Se puso
el impermeable
porque llovía.
se marchó
bajo la lluvia.
Sin decir palabra.
Sin mirarme.
Y me cubrí
la cara con las manos.
Y lloré.

Jacques Prévert


La imagen pertenece a la película El Sur (1984), de Víctor Erice, una de las obras más perfectas de todos los tiempos. El film integra un interesante ciclo que comenzó ayer en la sala Leopoldo Lugones, dedicado al productor español Elías Querejeta. Las proyecciones de El Sur están programadas para el viernes 6 y el sábado 7 de noviembre, en diversos horarios. Ir al detalle del ciclo.

martes 27 de octubre de 2009

Esperando

Por Raúl Scalabrini Ortiz *

“Sin contratiempos, sin distracciones, el hombre fue el único espectáculo del Hombre de Corrientes y Esmeralda. Aprendió a mirarse vivir. Formó un ciclo completo dentro de sí. Aprendió a sigilar sus amarguras, a sofrenar sus alegrías y a atemperar sus ardimientos. En el arrobo de su propia contemplación, el hombre dejó de ver sus anécdotas: vio su espíritu, y no su traducción. Como el hombre de la pampa, él no tenía un paisaje delante de sí. Estaba solo junto a los años.” (…)

“El tiempo no fue, y no es, para él, una noción astronómica ni una vociferación de calendario: era y es la angustia de estar desperdiciando sus más nobles prendas, de estar malgastando el único capital que no se reconquista ni se adquiere. No tuvo a su lado una caricia que lo distrajera y la obsesión de lo que se va, pronto hizo añicos sus fuentes de acción. Uno no dicho ¿para qué? le impidió desenvolverse. Se quedó inmóvil, hundido en apatía inerte, esperando.

El Hombre de Corrientes y Esmeralda es un niño que no ha madurado, que pasó de la infancia a la vejez. Le falta reposo, serenidad interior. A veces tiene empaques, pero no gravedad; mal humor, pero no severidad. Es casi un irresponsable ante la prudencia europea. La vida resbaló sobre él. Él no la vio pasar. Estaba encerrado en sí mismo, como en una cueva. Mide el tiempo con sus emociones, y cuando se contrasta con los sucesos exteriores se sorprende del número de años transcurridos.”


* Fragmento del libro "El hombre que está solo y espera".
(Editorial Plus Ultra)

Al leer este ensayo publicado en 1931, resulta inevitable la comparación con la imagen que hoy tenemos del hombre porteño. Porque la historia no pasa en vano, y a aquel prototipo perfilado magistralmente por el autor debemos sumar, entre otras cosas, el cambalache ideológico del siglo XX y la mezquindad de este individualismo feroz del presente, sin relativizar el rol del feminismo (es decir: hoy ese perfil debería contemplar otro lugar para la mujer). Y al mismo tiempo, cómo negarlo, en su diagnóstico Scalabrini Ortiz constata que efectivamente existe un gen, un trazo único y contradictorio, que se gestó en estos pagos y nos sigue definiendo. La hipocresía de pretender ser lo que no somos. El capricho de no saber qué queremos. Esa manía de exigir lo que supuestamente nos corresponde y no tenemos, sin saber cómo alcanzarlo por nuestra propia acción, nuestras ideas, nuestros proyectos.

Lo que no tuvo (del capítulo “Libreta de apuntes”):

"Cantar, ¿para qué? ¿Su tragedia? ¿La suya? ¿La del otro? ¡Si la vida está abriéndose ante él en franca dehiscencia. Pero él llora, es decir, él no llora, se sorbe las lágrimas y se ríe. Él se ríe siempre. Pero es por fuera. Ríe por lo que no ha reído. Llora por lo que no ha llorado. Sufre por lo que no ha sufrido. ¡Qué mundo prodigioso se podría construir con las emociones desperdiciadas! Hay un universo de afectos irremediablemente perdido." (R.S.O.)

lunes 26 de octubre de 2009

CURSO - Octubre y Noviembre de 2009

Curso intensivo:
Introducción al Lenguaje del Cine

A cargo de Carolina Giudici*

Lunes de 19:00 a 21:00 / Comienza el 19 de octubre/ Duración: 6 clases /
Lugar: Espacio Y (Mansilla 2982, PB)

Un curso intensivo pensado para entrenar al espectador en la apreciación, interpretación y disfrute del cine. Los contenidos buscan formar una mirada crítica a partir de un recorrido por la historia, los directores, las teorías y las corrientes estéticas fundamentales del arte cinematográfico.

Algunos temas a desarrollar:

• El nacimiento de un nuevo lenguaje. La imagen cinematográfica y su relación con lo real.
• La función creadora de la cámara: encuadre, campo visual, ángulos, movimientos.
• La representación del espacio y el tiempo fílmicos. La puesta en escena.
• El montaje: funciones, estilos, ideología.
• Elementos de guión: tipos de conflicto, estructura, personajes.
• Relaciones entre el relato y la historia. Los puntos de vista: óptico, narrativo, predicativo.
• El sistema de géneros. Del cine clásico al cine moderno. La teoría del autor.
• El rol del espectador: identificación, análisis, interpretación.


En todas las reuniones se proyectarán fragmentos de filmes. Para el análisis de películas completas, cada asistente recibirá una copia del título en cuestión para visualizarlo de forma particular.

En el curso analizaremos fragmentos de: Cortometrajes de Lumiére y Méliès, El nacimiento de una nación (D. W. Griffith), Caché (Michael Haneke), El Padrino / Drácula (Francis Ford Coppola), Bajo la arena (Francois Ozon), El Ciudadano (Orson Welles), El acorazado Potemkin (Serguei Eisenstein), Los sospechosos de siempre (Bryan Singer), Umberto D (Vittorio de Sica), Sin aliento (Jean Luc-Godard), Hiroshima Mon Amour (Alain Resnais), La sombra de una duda (Alfred Hitchcock), El aura (Fabián Bielinsky), Bowling for Columbine (Michael Moore), Elephant (Gus Van Sant), Moulin Rouge (Baz Lurhmann) y muchos más.

Inicio del curso: Lunes 19 de octubre (hasta el 30 de noviembre). Son 6 clases, en el horario de 19:00 a 21:00

Lugar: centro cultural ESPACIO Y (Mansilla 2982, PB)

Para inscripción y consultas llamar a Espacio Y al número 4962 - 9402 (a partir de las 15 hs).


Para más detalles, por favor escribir a: datosparacaro@yahoo.com.ar

*Carolina Giudici es Licenciada en Comunicación Social. En los últimos nueve años se desempeñó como columnista del ciclo radial “El refugio de la cultura”, que conduce Osvaldo Quiroga. Es docente especializada en periodismo y cine.

domingo 25 de octubre de 2009

A lo mejor resulta bien...

La vida es una moneda

La vida en una moneda
quien la rebusca la tiene
ojo que hablo de monedas
y no de grueso billetes
mi vida en una hoja en blanco
un piano desafinado
diez dedos largos y flacos
y un manojo de palabras.

Sólo se trata de vivir
esa es la historia
con la sonrisa en el ojal
con la idiotez y la locura
de todos los días
a lo mejor resulta bien.

La gente sueña que sueña
la calle sigue que sigue
el taxi gira que gira
el cielo y la ancha avenida.

Los días cantan la historia
del hombre al borde del hombre
los días cantan mañana
los días no tienen miedo

Si nos inunda el asfalto
de sensaciones profundas
gocemos bien nuestro ahogo
que es nuestra imagen fecunda.

Juan Carlos Baglietto

(Letra: Fito Páez)

sábado 24 de octubre de 2009

Revelaciones

En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
El deseo de morir es rey.

Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones

Alajandra Pizarnik


La imagen pertenece al film Escrito en el cuerpo (The Pillow Book), de Peter Greenaway.

miércoles 21 de octubre de 2009

Bergman y aquella fotografía

En el bello libro titulado “Imágenes”, que reúne recuerdos, notas de rodaje, reflexiones sobre el cine y otras catarsis, el director sueco escribe estas líneas en torno de su película Persona (1966):

Por Ingmar Bergman *

La señora Vogler ansía la verdad. La ha buscado por todas partes y a veces ha creído encontrar algo sólido, algo duradero, pero de pronto el suelo ha cedido. La verdad se ha diluido y desaparecido o en el peor de los casos se ha convertido en una falsedad.

Mi arte no puede digerir, transformar u olvidar a aquel niño de la fotografía. Tampoco al hombre que arde por su fe.

Soy incapaz de entender las grandes catástrofes. Dejan mi mente impasible. Posiblemente pueda leer la narración de esos horrores con una especie de voluptuosidad -una pornografía del horror. Pero jamás logro librarme de esas imágenes. Convierten mi arte en payasadas, en algo sin importancia, en cualquier cosa. La cuestión es, tal vez, la siguiente: ¿tiene el arte posibilidades de sobrevivir si no es como actividad de tiempo libre?

¡Esos tonos, esos números de circo, todas esas pamplinas, esa engreída autosatisfacción! Si a pesar de esto sigo trabajando como artista, ya no lo hago como excusa y juego de adultos, sino con plena conciencia de que trabajo con una convención aceptada que, en algunos raros instantes, nos puede dar, a mí y a mis prójimos, algunos segundos de alivio y reflexión. La misión fundamental de mi profesión es, finalmente, proporcionarme sustento y, mientras nadie cuestione en serio este hecho, seguiré realizando mis obras por puro instinto de conservación.

* Fragmento del libro de memorias “Imágenes”, publicado por Tusquets (Barcelona, 1992).

La fotografía del Ghetto de Varsovia es el eje de una estremecedora escena del film Persona.

“El camino de la vida
de quien no encuentra su propio ideal,
lo conduce a una existencia
más difícil e imprudente
que la de aquel que no tiene ningún ideal.”

Friedrich Nietzsche